Se habla mucho de las transformaciones necesarias en la educación para lograr aprendizajes con sentido. Según múltiples resultados de estudios, pruebas, índice

Se habla mucho de las transformaciones necesarias en la educación para lograr aprendizajes con sentido. Según múltiples resultados de estudios, pruebas, índices, etc., el cambio es necesario, pero además, debe darse de manera consciente y coherente con cada contexto y con la construcción de un sueño colectivo de país. Lo anterior implica que tenemos la responsabilidad de acompañar y construir con los maestros y directivos las estrategias y rutas que permitan la transformación de prácticas y formas de aprender. Es en ellos en quienes con frecuencia recae la responsabilidad del cambio, sin que se les brinden las herramientas suficientes para enfrentar este reto; en ellos buscamos las respuestas y delegamos obligaciones. Pero, ¿qué estamos haciendo para acompañarlos en este camino hacia la transformación?

El maestro, como agente social de cambio, repercute directamente en la educación de todos aquellos que pasan por el sistema educativo, y su desempeño se valora en función de los resultados que logre en otros: los estudiantes. Las pruebas nacionales e internacionales, que miden los aprendizajes de los estudiantes, se han convertido en un llamado de atención para orientar cambios en los modelos de formación inicial y permanente de los docentes en las instituciones que ofrecen programas de formación para profesores.

Según Unesco/Orealc se debe promover el ingreso de mejores candidatos a la docencia aumentando las exigencias de ingreso; fortaleciendo la calidad de los programas de formación en contenidos curriculares, estrategias de formación y evaluación de aprendizajes; ofreciendo una formación de calidad y pertinente para el trabajo con grupos sociales desfavorecidos, y asegurando sistemas apropiados de regulación de la calidad de los programas y de quienes egresan de ellos.

También es importante que las instituciones responsables de su formación inicial abran las puertas a diálogos permanentes con ellos, con la comunidad educativa y con otros sectores para renovar e innovar en el desarrollo de sus programas curriculares, pasando de la enseñanza de las disciplinas y las teorías cognitivas a una visión de escuela moderna, visionaria, abierta y de múltiples relaciones entre todos sus actores, que genere las condiciones necesarias para valorar la diversidad, la equidad, la convivencia y la paz.

La articulación con programas de formación permanente de docentes en ejercicio y las condiciones laborales donde desarrollan sus prácticas son también factores decisivos para su desempeño y acompañamiento. Hacer de la escuela un laboratorio para la sistematización e investigación desde y para la educación debería permitir identificar el tipo de competencias que se deben desarrollar en el aula y cómo desarrollarlas, acercando a las familias, la comunidad educativa y otros actores que puedan aportar a la construcción de un proyecto educativo institucional más dinámico, vivo y en constante proceso de mejoramiento. Las lecciones que pueden emerger de esta relación de doble vía deberían servir de insumo para el fortalecimiento de políticas públicas y permitir mejores articulaciones entre subniveles para evitar traumatismos, rupturas y bajas tasas de retorno al finalizar el tránsito por el ciclo educativo.

Por último, el papel de la evaluación de los maestros, desde esta perspectiva, supera lo sancionatorio y la plantea como un proceso permanente de formación, participativo, reflexivo y organizado que posibilite la retroalimentación del quehacer en la escuela de acuerdo con su propia realidad y debería orientar el apoyo que le brindamos a maestros y directivos durante su formación inicial y en servicio.

Hacer parte de esta gran comunidad educativa y establecer conversaciones efectivas que aporten a mejorar nuestro sistema educativo es responsabilidad de todos.

Luz Yesenia Moscoso Ramírez*

*Encargada Temática Reduca en la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa..

Fuente original: EL MUNDO

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