Son muchos los retos que enfrenta la educación rural desde el preescolar pasando por la básica, la media y más aún en la educación superior.

Son muchos los retos que enfrenta la educación rural desde el preescolar pasando por la básica, la media y más aún en la educación superior.

Generar nuevas políticas institucionales, involucrar a toda la comunidad educativa con formas de participación democráticas que apoyan el desempeño de docentes y directivos docentes mediante el desarrollo de Proyectos Educativos Institucionales pertinentes a las características y necesidades de cada escuela, e involucrar a todas las sedes que hacen parte de la institución educativa en zonas dispersas y de difícil acceso en dicho proceso no es una tarea fácil.

Principalmente para las instituciones educativas rurales, la integración de los establecimientos educativos ordenada por la ley 715 de 2001 ha generado efectos contraproducentes. Por un lado, en términos de permanencia, pues la fusión no garantizó trayectorias completas para muchos estudiantes quienes, al encontrarse muy alejados de las sedes de secundaria y media, abandonaron la escuela. Por otro lado, el rol de los directivos docentes se vio afectado pues, al quedar responsables de tan amplio número de sedes educativas, muchas de ellas lejanas, su gestión se ha restringido en la mayoría de casos a la sede central, que suele estar ubicada en el casco urbano. Además, existe poca relación con las políticas educativas, lo que se hace evidente en las acciones que se construyen desde la cotidianidad de la escuela de manera desarticulada.

Con este panorama, se hace difícil reconocer las capacidades y liderazgos individuales y colectivos de todas las sedes rurales, que reciben direccionamientos desde una lógica centralizada y cuyos efectos se reflejan, por ejemplo, en planes de estudios en los que no se consideran modelos educativos pertinentes u otras estrategias puntuales para el contexto rural. En este sentido, es necesario reconocer que particularmente para la escuela rural, la gestión va más allá de la institucionalidad y pasa por las transformaciones que se agencian desde las especificidades y colectividades comunitarias.

Igualmente, la formación de directivos juega un papel importante. Su fundamento debería ir más allá de la concepción de gestión escolar desde lo administrativo y avanzar hacia el liderazgo pedagógico de las instituciones educativas para incidir de manera significativa en los aprendizajes básicos y socioemocionales de los niños y niñas, en el desarrollo de procesos de trabajo colaborativo con sus equipos institucionales y en la gestión comunitaria, así como generar estrategias de apropiación en la comunidad educativa para brindar mayor comprensión del poder de la evaluación institucional en el mejoramiento continuo.

Saldar la deuda con lo rural, si bien implica una gran inversión en recursos económicos y desarrollo social, es una oportunidad para la construcción participativa con y desde las necesidades de la comunidad y para el acompañamiento en los procesos de intervención e implementación de política en distintos niveles.

Es una oportunidad para fortalecer a los directivos docentes desde un enfoque de capacidades, a los docentes en las prácticas de aula y a las Secretarías de Educación en su estructura y gestión. Aplaudimos y celebramos las reflexiones y escenarios de participación de la sociedad civil abiertos en los últimos meses por el Ministerio de Educación para la construcción de estrategias pertinentes a las realidades de nuestro país en estas zonas. Seguiremos aportando al diálogo para lograr alternativas viables, eficaces y eficientes que apunten a una educación de calidad en el país y específicamente en las zonas rurales, sin exclusión, en condiciones de equidad, y sin estigmatización de las mismas, relegadas o condenadas a imaginarios de ruralidad como sinónimo de pobreza. Estamos convencidos del valor de la ruralidad y de lo mucho que tiene para enseñarnos.

Luz Yesenia Moscoso Ramírez*

*Encargada Temática de la Red Latinoamericana por la Educación (Reduca) en la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.

Fuente original: EL MUNDO

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