La Mesa es un gran avance en términos de política pública educativa pues está generando espacios de encuentro y conversación de actores diversos alrededor del liderazgo escolar para generar alternativas de política.

Por: Olga Lucía Riveros*

Hablar de directivos docentes, de su importancia en el sistema educativo y del papel que juegan en el mejoramiento de los aprendizajes de los estudiantes toma cada día mayor relevancia, en especial en esta época de planes de desarrollo, decenales y sectoriales.

El liderazgo directivo se ha venido consolidado como un tema estratégico en las políticas educativas actuales. Sin embargo, en América Latina solo recientemente estamos tomando conciencia de la importancia de incluir entre las políticas educativas la promoción del liderazgo directivo. Según Anderson, el liderazgo es el segundo factor de mejoramiento escolar después de las prácticas de aula, pues “juega un rol altamente significativo en el desarrollo de cambios en las prácticas docentes, en la calidad de estas prácticas, y en el impacto que presentan sobre la calidad de aprendizaje de los alumnos”.

En diversos estudios, el BID afirma que la selección y retención de directores de alta calidad son factores clave para el desarrollo institucional, y que el liderazgo directivo es un factor importante en la escuela que incide en el desarrollo infantil, la calidad de los aprendizajes y el mejoramiento del ambiente escolar, entre otros, porque los buenos directores tienden a atraer y retener a su vez a buenos docentes y tienen mayores posibilidades de generar sentido de comunidad, permitiéndole a los docentes sentirse valorados y aliviar su ansiedad frente a presiones y demandas externas.

Aunque actualmente existen esfuerzos aislados frente al tema -algunos forman directivo, otros los seleccionan, otros los evalúan, otros los investigan y otros los acompañan-, construir orientaciones de política pública al respecto es crucial en este momento para Colombia. Es una deuda que tenemos con el sistema educativo frente a la claridad del rol que ellos juegan, en especial los de la escuela.

En Vida líquida, Bauman propone que la manera de salir del círculo vicioso de hacer, hacer y hacer sin lograr una incidencia contundente que se refleje en cambios permanentes y, en nuestro caso, en el mejoramiento de los aprendizajes y del ambiente escolar y en lineamientos que orienten la labor del directivo docente, es mediante la renegociación y reforma del tejido de interdependencias e interacciones globales. En lugar de esperar a que cada uno de los equipos directivos o de las organizaciones públicas o privadas que trabajan con y para ellos realicen esfuerzos aislados, la clave está en construir tejido para hallar soluciones conjuntas, duraderas y de carácter nacional.

La Mesa intersectorial de liderazgo escolar es un primer paso en ese sentido. Un grupo de instituciones y organizaciones de la sociedad civil que hemos trabajado en el tema desde diferentes ámbitos venimos aunando esfuerzos para contribuir en la construcción y consolidación de una política pública de directivos docentes en Colombia que facilite mejorar la calidad educativa. A la fecha, la Mesa está conformada por organismos internacionales como el BID y el Banco Mundial; fundaciones de la sociedad civil como Empresarios por la Educación, Compartir, Nutresa, Cavelier Lozano y Mamonal, y varias universidades como la Javeriana, Los Andes, La Salle, la Jorge Tadeo Lozano y La Sabana y venimos trabajando mancomunadamente con el MEN. Esperamos que otros actores clave se unan a este propósito y que podamos generar más sinergias.

La Mesa es un gran avance en términos de política pública educativa pues está generando espacios de encuentro y conversación de actores diversos alrededor del liderazgo escolarpara generar alternativas de política que piensen desde un lugar distinto el rol del directivo, sin dejar por fuera los actores principales: a los mismos directivos docentes.

Necesitamos superar la mirada del rol del directivo limitada a chequear y asumirlo como un líder que construye comunidad, tiene un gran saber pedagógico, trabaja en equipo, tiene altas expectativas y hace que su institución responda a las necesidades de la comunidad, generando nuevos y distintos rumbos para cada uno de los niños y niñas que estudian en ella. Desde esta perspectiva, el rol del directivo docente revela otros matices no visibles desde un listado de funciones y que una política pública sí puede incluir.

¡Ante esta tarea nos encontramos! Compartiremos los avances y logros de esta gran apuesta multisectorial alrededor de los directivos docentes.

*Asesora en la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.

Fuente original: EL MUNDO

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