Análisis de la Fundación Empresarios por la educación sobre el papel de los directivos escolares para impulsar el respeto a la diferencia en las instituciones educativas.

 

Por: María Isabel Valencia*

El 8 de marzo se conmemoró el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, fecha en la que se reivindica la lucha por la garantía de los derechos humanos de las mujeres.

Para algunas mujeres adultas y jóvenes parece una reivindicación innecesaria, probablemente por el desconocimiento de la historia, la falta de memoria y la desinformación sobre la realidad actual de las mujeres en el mundo y en nuestro país. ONU Mujeres reconoce que, si bien se hay importantes conquistas en términos normativos, de empoderamiento y promoción de la igualdad, la brecha entre géneros existe y hay mucho trabajo por hacer en términos de participación política, laboral y equidad salarial.

El conflicto armado colombiano ha golpeado fuertemente a las mujeres. La violencia sexual usada como arma de guerra por los distintos actores del conflicto, el homicidio y el desplazamiento forzado han convertido en víctimas a más de 3,9 millones de mujeres. Según la Unidad de Víctimas (2017), el 46% de las víctimas por homicidio, el 51% de las víctimas de desplazamiento y el 87% de las víctimas de delitos contra la libertad y la integridad sexual son mujeres. Además, Medicina Legal (2015) reporta que el 85,2% de los casos de “presunto delito sexual” atendidos fueron de mujeres.

En el campo educativo la situación no es mejor. Los resultados de las pruebas estandarizadas evidencian importantes brechas de género. Según informes de la Ocde, en 2012 Colombia fue el país de América Latina con la mayor brecha de género en los resultados: 25 puntos a favor de los niños y jóvenes en matemáticas y 20 puntos en ciencias y, para 2015, la brecha en lectura creció: “Entre 2009 y 2015 el rendimiento de los chicos mejoró, particularmente entre aquellos con mejores resultados, mientras que el de las chicas empeoró, sobre todo entre aquellas con peores resultados”. Frente a los resultados en ciencias, las diferencias tienen que ver con “las percepciones que chicos y chicas tienen sobre lo que se les da bien y es bueno para ellos, y no en lo que realmente son capaces de hacer… Los estereotipos sobre los científicos y su trabajo (por ejemplo, que la informática es un campo «masculino» y la biología, «femenino»; que los científicos logran el éxito por ser genios, no por trabajar duro; que los científicos están «locos») pueden hacer que algunos estudiantes desistan de continuar su dedicación a las ciencias”.

El programa Rectores líderes transformadores propicia el desarrollo de competencias orientadas a que el directivo implemente con su equipo de trabajo estrategias orientadas al reconocimiento de los derechos humanos, la valoración de la diferencia y la construcción de ciudadanía en la búsqueda de fortalecer procesos de convivencia escolar que favorezcan mejores aprendizajes y contribuyan a la eliminación de las brechas de género.

La escuela es un entorno privilegiado para la construcción de subjetividades. Como en la casa, en la escuela se reproducen estereotipos de género, se aprende a ser hombre o mujer para la sociedad en la que está inserta y, por lo mismo, se abren o cierran las posibilidades para que los niños, niñas y jóvenes construyan nuevas subjetividades que valoren lo diferente en un marco de respeto por la vida.

El programa propicia reflexiones profundas en los directivos que, desde su rol como líderes pedagógicos reconocen y retan sus creencias limitantes en torno a los roles, identidades y orientaciones de género, propician reflexiones con sus equipos de trabajo, generan acciones orientadas a la valoración y respeto por la diferencia y, como servidores públicos, honran el artículo 1 de nuestra Constitución: “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general.”

*Asesora del Programa RLT en la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.

Fuente original: EL MUNDO

A %d blogueros les gusta esto: