Las Escuelas Normales Superiores estan en un limbo jurídico y pedagógico tenaz. Por una parte, las regula el Ministerio de Educación por ofertar títulos de “educación superior” y, de otra, las secretarías de educación por ser instituciones educativas

El surgimiento de las Escuelas Normales se dio en medio de debates, tensiones sociales y fuertes decisiones políticas que tuvieron lugar en el congreso de Cúcuta en 1821, lugar donde se discutió el papel de la instrucción pública en la formación del ciudadano de la naciente República de la Gran Colombia. Procesos misionales liderados por los generales Simón Bolívar y  Francisco de Paula Santander.

Según la historiadora Olga Lucia Zuluaga, “la disposición para crear las escuelas normales estaba contenida en el artículo 15 de la misma Ley 6 de agosto de 1821 aprobada para establecer escuelas de primeras letras para los niños de ambos sexos. Las escuelas normales debían formar a los maestros para enseñar en las escuelas que se fundarían, al menos una en todas las ciudades, villas, parroquias y pueblos que tuviesen cien o más vecinos” el papel central de las escuelas en sus inicios era hacer la difusión de conocimientos básicos sobre lectura, escritura, religión y política republicana.

Hoy ya casi con 200 años de historia las escuelas normales superiores (ENS) están en crisis pedagógica, económica y existencial porque el Ministerio de Educación Nacional (MEN) las ha metido en un limbo jurídico en el que para unos asuntos las rigen las secretarías de educación municipales o departamentales por ser Instituciones de educación formal que tienen como objetivo la formación de educadores para el nivel de preescolar y de básica primaria, pero por otra parte las controla el MEN por articular en convenio educación superior complementaria, independiente del titulo que otorgan de normalista superior.

Actualmente en el país hay 137 ENS de las cuales 7 están ubicadas en el Valle del Cauca, en Cali las ENS “Santiago de Cali” y la “Farallones de Cali” en Buenaventura la ENS “Juan Ladrilleros” en Zarzal la ENS “Nuestra Señora de las Mercedes” en Caicedonia la ENS “María Inmaculada” en Guacarí la ENS Miguel de Cervantes Saavedra y en Roldanillo la ENS “Jorge Isaacs” la idea central es, que este tipo de instituciones provean de los maestros requeridos en las zonas rurales donde las aulas tienen la metodología multigrado (un profesor para varios grados de primaria) o colegios privados que necesiten profesores para preescolar y primaria con idoneidad pedagógica.

La relevancia de este tipo de educación que históricamente ha posibilitado la construcción de un país medianamente educado radica en la acción reflexiva de pensar la formación docente en relación a la articulación con las facultades de educación.

Hay por lo menos tres retos de inmediata discusión para el MEN frente a la continuidad de las ENS.

1.Definir la disyuntiva entre una formación especializada y de vinculación laboral exclusiva para los profesores de preescolar y básica primaria que se titulan en las ENS e incluso legislar para que estos profesionales con su título de normalista superior puedan desempeñarse como maestros líderes de apoyo, en caso tal laboren en todos los grados desde transición a grado undécimo en proyectos específicos. De otra parte, es analizable la posibilidad de ser entregados los ciclos de formación complementaria a las Universidades e Instituciones Universitarias para establecer una verdadera cadena formativa en la preparación de maestros directamente dentro de la universidad.

2. Crear programas de reconocimiento y fortalecimiento pedagógico de “maestros superiores” para que se profundice la formación didáctica, pedagógica y disciplinar en ciclos o campos específicos de manera tal que los maestros estudiantes de los ciclos de formación complementaria sean competentes en la enseñabilidad de un saber y no sigan en la dualidad formativa en la que pocas posibilidades reales se establecen para ingresar a laborar con los colegios privados e incluso con el mismo Estado. Porque infortunadamente siempre se aduce falazmente que los programas de las ENS tienen baja calidad para los estándares de acreditación que se exigen.

3. En definitiva cancelar los programas de los ciclos complementarios y dejar solo el título de licenciado a desarrollarse en la universidad, en este caso extremo tocaría redistribuir los maestros de estos ciclos a la educación básica y media o a la universidad pública según sus competencias pedagógicas. Es decir que, la ENS solo titularan como bachilleres pedagógicos y según su estructura curricular algunas asignaturas podrán ser validables para los primeros 2 semestres en las universidades según convenio establecido entre las instituciones ENS-IES.

En este sentido, se espera que en 2019 se continúe el debate y  defina de una vez por todas la funcionalidad de las ENS y dejar así de seguir en el limbo pedagógico y jurídico en el que se encuentran no solo las ENS del Departamento del Valle del Cauca, sino todas las ENS a nivel nacional.

La difucultad mayor radica en el descuido a la formación pedagógica, didáctica y metodológica, porque las facultades de educación le dedican mayor atención a la formación disciplinar y descuidan el saber pedagógico de los maestros. Hoy las universidades con facultades de educación forman profesores que dominan  el saber de la disciplina, pero no saben enseñar o facilitar la comprensión de lo que desean enseñar.

Queda abierto un debate que con seguridad va más allá de las ENS. El país debiera aperturar una transformación del sistema educativo para adecuarlo a las demandas reales de la sociedad y del mundo en el siglo XXI. Por ello es posible, entonces, lanzar y liderar un referendo al sistema educativo en los niveles de primaria, secundaria y educación superior o establecer una gran constituyente educativa para modernizar la educación colombiana.

José Darwin Lenis Mejía
Exsubsecretario de Educación de Cali

Fuente original: La Silla Vacía